Lacalle y las medidas prontas de seguridad

Publicado el 23 nov 2009

2002: Lacalle le sugiere al entonces presidente Batlle recurrir a las medidas prontas de seguridad

Fuente: “Con los días contados”, Claudio Paolillo.

“Aquel jueves 9 de mayo, Lacalle se subió a su camioneta y enfiló para su establecimiento rural “Santa Margarita”, en Florida. Cuando aún no habían pasado cinco minutos de viaje, Lacalle –que había salido sin afeitarse, como lo hacía siempre que se iba para afuera- decidió repentinamente cambiar de rumbo y hacer una parada que no había previsto inicialmente. Tomó en dirección a la residencia de Suárez, que él bien conocía porque allí había vivido entre 1990 y 1995, y le cayó de sorpresa a Batlle. El presidente había manejado la idea de hablar por cadena de radio y televisión el domingo 12 y Lacalle le quería transmitir una sugerencia. “Presidente”, le dijo una vez en el interior de la casa: “las crisis tienen un lado positivo. Es como en las artes marciales del Oriente. A ti vienen y te tratan de dar una puñalada y tú aprovechas la fuerza enemiga negativa, la convertís en positiva y al tipo le haces una llave. ¡Aprovecha la crisis! La gente está con la piel fina, ya le pasaron el algodón con alcohol por el brazo y está receptiva para un gran gesto, tipo Pacheco Areco. Si es necesario, deberías recurrir a las medidas prontas de seguridad. El Parlamento no te las levanta.”

Batlle lo miraba en silencio. “Tenés que ir a la televisión, tú sólo, la bandera uruguaya atrás y mandar señales de autoridad. “Yo acá estoy a cargo y he tomado las siguientes medidas: intervención del Banco Hipotecario, no pago del aguinaldo de los funcionarios públicos, etc.”. Tienen que ser dos o tres medidas grandes, tomadas por ti, no consultadas sino adoptadas por ti, para mandar un mensaje fuerte a los mercados”. Lacalle recordaba al general Charles De Gaulle asumiendo en Francia “los poderes de la República” e imaginaba a Batlle haciendo algo similar ante una situación límite.

Estuvieron hablando unos 40 minutos sobre el tema. Batlle le agradeció el planteo y Lacalle siguió rumbo a Florida. Durante el viaje pensó que había convencido al presidente. Como Batlle se proponía hablar el domingo por la noche, Lacalle pensaba que el país y, en particular el volátil mercado financiero, despertaría el lunes con el alivio de confirmar que, finalmente, había alguien a cargo, que el presidente había tomado la plenitud de sus poderes legítimos y, a su costo o beneficio, sin pasar por las horcas caudinas del Parlamento, estaba adoptando decisiones importantes (…)
El sábado por la noche, el presidente tomó el teléfono y llamó a Lacalle al campo. “Che Lacalle… ya está”, le dijo. “¿Qué está?” preguntó el ex presidente, “Bueno, ya lo preparé. Mando un ajuste fiscal”, le respondió Batlle. Lacalle cortó y creyó que se le venía el alma al piso. “¡Le pasó la pelota otra vez al Parlamento!”, comentó en voz alta, furioso. Los Lacalle volvieron a la rutina de siempre y retornaron a Montevideo a la tarde, como todos los domingos. Lacalle escuchó el discurso en su residencia de Carrasco, ya sin esperanzas de que Batlle cumpliera aquella noche el papel que él creía le hubiera correspondido asumir. A medida que el presidente avanzaba en su alocución, Lacalle maldecía y lanzaba insultos al aire, mientras caminaba por el fondo de su casa. “Parecía que le iba a dar algo. Echaba humo de la calentura” comentó después una persona que presenció el episodio.”

* No es de extrañar esto, viniendo de alguien que es un devoto admirador de Frano y del franquismo.


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